Ni Un Abrazo A La Fuerza

NI UN ABRAZO A LA FUERZA

 

Cuantas veces hemos dicho a nuestros hijos: “dale un besito” “¿no le das un abrazo?” animándole, incluso a veces, obligándole a ser besado, a recibir un abrazo de ese familiar, vecino de toda la vida, amigo nuestro, conocido de… todo ello sin preguntar a nuestro hijo si le apetece, sin respetar su espacio, su decisión de no hacerlo, ¿por qué? Pues seguramente porque esto es lo que se espera de ellos, es lo correcto, la actitud deseable, nuestro hijo será visto como alguien simpático, educado, cariñoso, adjetivos todos ellos positivos.

 

¿Que extraemos de esta actitud? Algo tan importante como que un niño no tiene la libertad de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, porque sobre él mandan sus padres o abuelos, sus referentes deciden por él,

 

El mensaje que esta conducta transmite al niño es: tu cuerpo antes que tuyo es nuestro, sobre él decidimos tus padres, tus abuelos, tus referentes, ignora lo que sientes, aunque sea rechazo, porque nosotros decidiremos por ti. Si los niños perciben que su cuerpo no les pertenece, será más fácil permitir que otros puedan ejercer poder sobre ellos. Probablemente se deba a la herencia de la educación que hemos recibido y  que transmitiremos, sin ver ninguna maldad en ello, pero sino nos detenemos a pensar, sino nos cuestionamos detalles tan integrados como estos, detalles que constituyen informaciones sutiles, con el paso de los años nos harán mas vulnerables, pudiendo incluso llevarnos a soportar abusos del tipo que sea.

 

Hemos sido educados de acuerdo a una jerarquía que viene marcada por el respeto a los mayores, independientemente de si son merecedores de él o no, en la obediencia a nuestros padres per se, al margen de si su comportamiento  con nosotros es lo que se espera de una figura de apego, olvidamos que un niño es una persona con plenos derechos, cargado de emociones y sentimientos ante los que no debemos mostrar indiferencia y además vulnerable en un mundo de adultos.

 

No pretendo decir que, haber alentado a nuestro hijo a saludar a aquella persona que nos caía bien, haber insistido en que diera un beso o un abrazo exponga a nuestro a sufrir abusos mayores, o a que, de adulto, tenga dificultades para poner límites, pero si tenemos en cuenta que todos podemos ser víctimas de algún tipo de abuso a lo largo de nuestra vida, nos daremos cuenta que es importante prestar atención a todos los inputs que damos y recibimos, que es importante aprender a proteger más a nuestros hijos, enseñándoles a respetarse y protegerse a si mismos, controlando las variables que estén a nuestro alcance, empezando por respetarles nosotros mismos.  La prevención es nuestra mejor arma de Proteccion.

 

 

A continuación os dejo una lectura recomendada al hilo de lo que hemos comentado:

 

Ni un beso a la fuerza, de Marion Sandrock y Lydia Mebes. ISBN: 9788487815041
ni un besito a la fuerza

 

 

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